lunes, abril 24, 2006

INUTILIDADES DEL FUTURO


1863: El famoso editor frances, P.J. Hetzel recibe de manos de Julio Verne el manuscrito de PARÍS EN EL SIGLO XX y después de leerla y dedicarle una crítica bastante dura, decide no publicarla.

1994: Se descubre este manuscrito, que durante mucho tiempo se pensó perdido, en un baúl perteneciente a la familia del autor.

Hoy: Nos enteramos de que Hetzel tenía toda la razón al no querer publicar esta novela.

Un punto importante: No soy un experto sobre Verne, ni pretendo serlo, pero tengo mis serias dudas de que esta novela haya sido escrita por él.

1. En primer lugar, encuentran el manuscrito en un baúl perteneciente al autor que todo mundo suponía vació además de que las llaves estaban perdidas.

2. La novela se parece mucho a lo que toda la gente esperaría de Verne: futurismo exacerbado, aparatos increíbles y una visión profética que hace que Paris en el Siglo XX haya acertado en muchas de las cosas con las que ahora vivimos. La mayoría de la gente supone que Verne se “inventaba” las cosas pero la verdad es que realizaba verdaderos trabajos de investigación en revistas científicas de su época para realizar esto, aparte de que tenia un pequeño equipo de gentes (entre los que se encontraba su hermano) para ayudarlo en esta tarea. De cualquier manera, se supone que cuando escribió esta novela todavía no tenia nada de eso.

3. Para los expertos de Verne hay muchas referencias que les demuestran que estos inventos y gente mencionada tiene su base en la misma época de Verne. Etc. Etc.

Pero para efectos de este artículo vamos a decir que Verne SI la escribió.

La obra nos describe un París del futuro donde la ciencia, la tecnología, la industria y las finanzas son los que dominan. TV y Novelas, Hola! y otras revistas del espectáculo no existen porque los libros mas vendidos son los de ¡¡¡ciencia!!!.

Así es. A la gente le fascina la física, la matemática, la biología y otras cosas que se supone – en el futuro – dan dinero.

En ese mundo tan brutal, la gente verdaderamente inútil son los músicos, pintores, escritores y otros artistas (bueno…eso no es ciencia ficción) y nuestro protagonista principal es uno de ellos. Fiel a su vocación, el joven Michel no sabe otra cosa que hacer versitos y leer a los clásicos. Su futuro se pinta negro.

Su tío, un prominente negociante de las finanzas le da cabida en uno de los burocráticos pasillos de la gigantesca empresa, pero su capacidad para “no hacer nada que no sea arte” es muy poca y al rato demuestra su inutilidad. Por suerte, es enviado a otra sección donde descubre que su sensibilidad no esta sola en este mundo cruel del futuro. Su colega es un músico, que como él, debe esconder su amor por la música.

París en el Siglo XX parece realmente una farsa sobre el Siglo XX. Si de verdad es de Verne, resulta casi visionaria. El siglo XX retratado en la novela – quitando de en medio las exageraciones – es el espíritu del siglo que nos toco vivir a muchos de nosotros, donde el poder del dinero y la tecnología son los que dominan en realidad. Sin embargo, a nadie que lea la novela le gustará sentirse identificado con Michel y su pequeña pandilla de patéticos amigos, otro retrato de lo que parecería ser la especie “intelectual” de ahora: Una elite de tipos que desprecian a la música actual, a la literatura de moda, a los gustos populares, por lo verdaderamente selecto y bello, que por supuesto, es lo que ellos dicen que es. Pero por supuesto, aquí ellos son los “buenos”.

Ah, otra cosa: si eres feminista, no puedes perderte el capítulo titulado “Acerca de las opiniones de Quinsonnas sobre las mujeres” donde pone el punto sobre las “ies”. Seguro hará tus delicias.

El París descrito en la novela es muy impresionante, eso si. Casi parece una mezcla entre las ciudades de METROPOLIS y BRAZIL y su estilo se adivina entre industrial y retro avant-garde que la verdad está de dar envidia. Ahora París cuenta con su propio puerto marítimo gracias a un increíble trabajo de ingeniería que abrió una grieta desde el mar hasta la ciudad. También hay un gigantesco faro que parece insinuarnos que alguna vez existirá en París la torre Effiel: Automóviles, trenes de alta velocidad, barcos como ciudades y otras maravillas de la tecnología deambulan por esta futurístico mundo que lo deja a uno pasmado. Es una lastima que Verne no hubiera podido visionar a Guadalupe Loaeza caminando por “Les Tulleries” o como se diga. Su merito hubiera estado en describir también a nuevos y monstruosos especimenes literarios del futuro.

Realmente París en el Siglo XX vale la pena por puro morbo. Si aguantas el primer capitulo (bueno, si eres lector de Verne y te leíste “Los hijos del Capitán Grant”, seguro la aguantas) significa que incluso hasta disfrutaras todos los demás.

PARIS EN EL SIGLO XX

Julio Verne

Ed. Planeta, Col. Nosotros. 1995

2 comentarios:

Anónimo dijo...

QUE pena, leer esto,si no eres especialistas, pues pregunta primero ,pue nadie ha negado que dicho libro no se de el.

Pues yo lo leí , a mi me gustó, y si no es,no tiene importancia, ni quita ni agrega nada

Gabriel dijo...

Bueno, no se necesita ser especialista para tener dudas, más cuando he leído bastantes obra de Verne. Además no soy el único que tiene este tipo de duda sobre esta novela en particular. Ahora, si te gustó la novela, esta bien... hay variados gustos y el mismo Verne tiene novelas muy buenas y muy malas y como en el arte casi todo es subjetivo, en ese rubro no hay ningún problema