martes, octubre 13, 2009

PESADILLA EN EL PAIS DE LAS MUJERES: EL CUENTO DE LA CRIADA de Margaret Atwood

Me encuentro leyendo en este momento EL CUENTO DE LA CRIADA (The Handmaid´s Tale) de la escritora canadiense Margeret Atwood. Aunque ya había visto la película ahora me encontré con la oportunidad de leerlo en una edición de Brugera publicada, sin duda alguna, gracias a que en el 2008 la obra ganó el premio Príncipe de Asturas.

La trama retrata un estado fascista del futuro cercano donde gracias a las guerras las mujeres han perdido su capacidad de reproducción. Solamente unas cuantas son capaces de dar a luz, por lo que el estado las ha reclutado para labores de reproducción. Oído así suena sencillo, pero el mundo retratado por Atwood es una verdadera pesadilla, en especial para las mujeres.

El país que nos presenta Atwood, la nación de Gilead, es a todas luces un Estados Unidos donde el fanatismo religioso ha sido convertido en ley y controla desde los medios hasta la escasa producción alimentaria de la que depende el país. Realmente, o al menos en la parte donde yo voy, todavía no conocemos más allá de los territorios donde se refugian las mentes que ostentan el poder. Y es posible que siga así porque la novela habla precisamente de eso, de cómo el poder es perpetuado por un sistema infame que todo acabamos aceptando y además, participando.

Las mujeres que pueden dar a luz son aleccionadas casi de forma militar para aceptar un papel de salvadoras de la patria al poder engendrar hijos, niños que crecerán y poblaran el país que ahora se encuentra asolado por la infertilidad y que tal vez también irán a la guerra y extenderán la palabra de Dios por todo el orbe. El hombre ha convertido a la religión en un monstruo y aunque la novela es una obra de ciencia ficción en toda la tradición de 1984 de Orwell, está mucho más cerca a la realidad de lo que pensamos.

Mientras se le la obra, uno va armando un mundo extraño que realmente se antoja casi fantástico en sus matices de horror. En una parte del libro, incluso, uno se cuestiona si un estado así puede hacerse de un país en pocos años. Suena increíble. Pero si tomamos en cuenta lo que pasó con la Alemania nazi, nos enteramos que es totalmente verosímil. Por supuesto, el mismo relato nos lleva a reflexionar sobre lo que pasó en Irán. De un día para el otro, el islamismo fanático (que no es lo mismo que el islamismo aunque ahora se tienda a pensar que si) se hace de toda una nación y la convierte en otro Gilead. No es ciencia ficción. No es algo creado por Atwood. Existe y se encuentra ahí, en el mapa, frente a nuestros ojos.

En una escena de la novela, un grupo de turistas japoneses (¡oh, gran ironía!) piden a la protagonista y a una acompañante les permitan tomarles una fotografía. Las jóvenes japonesas, vestidas como cualquier occidental de hoy, miran sorprendidas a esas mujeres en hábitos rojos y cubiertas por un velo semitransparente que se niegan a ser fotografiadas porque en los campos de adoctrinamiento se les ha dicho que aquello equivale a una violación. Supongo que algo así debe ocurrir en Irán.

Pero no nos alegremos. Un país como el nuestro no está exento de una posibilidad así. Ahí tenemos Venezuela. Hubiera podido creerlo de Nicaragua ¿Pero de Venezuela? Una multitud de camisas rojas se aprieta en una plaza pública apoyando una ley que le permitirá al gobierno saber quiénes son los traidores antirevolucionarios. En Estados Unidos tenemos una ley patriota que es lo mismo que Chávez propondría, bajo el pretexto de que son amenazados por el terrorismo.

EL CUENTO DE LA CRIADA al igual que la novela de Orwell (1984) o la de Zamiatin (Nosotros), no descubre el hilo negro pero nos lo muestra con toda su crudeza y nos obliga a reflexionar.

Realmente no es una novela feminista como muchos han dado en calificar. Su idea no es que las mujeres son el centro de todas las injusticias humanas sino de cómo el poder se vale del miedo y las situaciones críticas para imponer sistemas totalitarios y fosilizantes que la masa acepta de inmediato como la resolución a sus males, y que acaban convirtiéndose en formas de vida bestiales y degradantes. Hay una parte del libro que en especial me pareció verdaderamente horrible. Dice sencillamente así:

- Si las ven – si las ven – es como si las penetran, añadía con voz temblorosa (Tia Lydia). Y vosotras, niñas, deben ser impenetrables. Nos llamaban niñas.

Niñas como una palabra que refuerza el poder. Para el estado, ellas serán eso, criaturas a las que se les ha de educar, a las cuales se les dirá como pensar, lo que deben hacer y decir. No estarán maduras para el estado hasta que asimilen la ideología, hasta que piensen y actúen como este… hasta que sean “el sistema”. Niñas es la palabra de la despersonalización, y se toma de su concepto solo las partes que le dan al estado el pretexto para perpetuar su poder totalitario. Ya no son mujeres. Son niñas. Y deben ser educadas o castigadas dependiendo de esta categorización. Es verdaderamente espeluznante. Y lo peor es que ese horror está aquí, a la vuelta de la esquina. En el país de al lado. En la comunidad más cercana.

Existe una versión para cine, THE HANDMAID´S TALE (Volker Schlöndorff, 1990) con Faye Dunawey, Natasha Richardson y Robert Duvall de esta obra y también una ópera que tuve la oportunidad de conseguir hace ya bastante tiempo. Vale la pena conseguirlas.

EL CUENTO DE LA CRIADA (Película completa)

2 comentarios:

Raven Lausleahleahhann dijo...

Me encanta la portada del libro!!! Tiene una carga femenina simbólica bien ca***na!!!

Buena reseña.

william dijo...

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