sábado, octubre 03, 2009

LA ORILLA DEL FIN DEL MUNDO: The Forbidden Quest de Peter Delpeut

22 de Marzo. – La oscuridad era todavía más densa y sólo la aliviaba el resplandor del agua que nacía de aquella blanca cortina (de algo parecido al vapor) alzada sobre nosotros. Muchas aves gigantescas, de una blancura fantasmal, venían continuamente del otro lado del velo blanco, y su grito, mientras se perdían de vista, era el eterno ¡Takeli –li! Vimos que Un-un se estremecía en el fondo de la canoa, pero al tocarlo descubrimos que su alma lo había abandonado. Y de pronto nos vimos precipitados en las entrañas de la catarata, y una sima se abrió en ella para recibirnos. Pero a nuestro paso surgió una figura humana, velada, con unas dimensiones mucho más grandes que las de cualquier habitante de la tierra, y con una piel tan blanca como la nieve…

Este es prácticamente el silencioso y terrorífico fin de la novela de Edgar Allan Poe, LA NARRACIÓN DE ARTHUR GORDON PYM DE NANTUCKET, un clásico inolvidable y verdaderamente espeluznante del cual ya hemos tenido oportunidad de platicar. La historia es tan poderosa y sorprendente que ha inspirado una serie de obras más a partir de su enigmático final. Prácticamente dos maestros de la literatura fantástica no pudieron evitar el escribir sendas continuaciones a este relato: Julio Verne con LA ESFINGE DE LOS HIELOS y Howard Philips Lovecraft con EN LAS MONTAÑAS DE LA LOCURA.

Ahora, me ha tocado ver una continuación más pero en formato de cine. Me refiero a LA ORILLA DEL FIN DEL MUNDO (The Forbidden Quest 1993) del director Holandés Peter Delpeut, un filme narrado en clave de documental, donde el último sobreviviente de una expedición al antártico (o sea, el Polo Sur) relata las vicisitudes y horrores a las que se tienen que enfrentar los marineros de una nave cuya misión parece arrancada de la locura.

El director relata esta historia usando el metraje real de diferentes expediciones al helado continente realizadas a principios del siglo XX, muchas entintadas, otras en blanco y negro, que le otorgan a la trama una interesante sensación de verosimilitud. El actor Joseph O'Conor interpreta al sobreviviente de la expedición de 1914, un ahora avejentado carpintero llamado J. C. Sullivan quien sentado frente a una cámara de un realizador documental, va platicando su terrible y pesadillesca odisea. Enrolado en el Hollandia, el carpintero se ve enfilado junto con toda la tripulación al polo sur. Tomados por sorpresa e ignorantes de la verdadera misión de la nave, los marineros aceptan dirigirse hacia allá mientras el camarógrafo de la expedición va tomando registro de todo el viaje: Un pueblo ballenero, las hermosas tomas de los mares helados, la embarcación de docenas de perros de trineo, los icebergs flotantes que parecen islas y las diversiones de la gente de la tripulación.

El barco, comandado por el capitán Van Dyck, lleva además de toda esta carga humana y perruna a un extraño personaje, un oscuro y misterioso italiano que ha pagado el costo de esta expedición y cuyo objetivo es un misterio. Y entonces, cuando el Hollandia entra de lleno a los mares de hielo del polo, se encuentran con la primera sorpresa: un gigantesco oso polar, habitante solo de las llanuras heladas del norte, nada majestuoso en las frías aguas del océano. ¿Qué hace un oso polar ahí? El italiano ordena su caza y los marineros se enfrascan en una cacería salvaje y desalmada que deja aterrados a muchos de los hombres de la tripulación.

La muerte del oso es el principio de una serie de oscuros presagios, cada vez más extraños y aterradores que llevaran a la muerte a la expedición entera, a los marineros y a la filmación de un lugar de pesadilla, oculto en el centro mismo del polo.

Una mezcla de historia de tierras perdidas, la leyenda de la tierra hueca, criaturas misteriosas, fantasmas y el ojo documental de la cámara de cine se conjugan en un film que es de esas extrañas joyas perdidas del fantástico que no han logrado volverse de culto, precisamente por su dificultad para encontrarlas. No es una película perfecta y la mirada atenta podrá darse cuenta sin dificultad que mucho del material corresponde a diferentes filmes, que se han agregado algunos detalles de animación y que muchas veces la historia tiene que adaptarse al material utilizado más que al revés, pero lo verdaderamente interesante es que todo ello ha quedado muy bien armado con la lógica de la historia.

En lo personal, esta clase de relatos me fascinan. Películas como LA ISLA EN LA CIMA DEL MUNDO (The island in the top of the world, Robert Stevenson, 1974), la fabulosa producción de Walt Disney donde un millonario se interna en el polo norte en un dirigible para buscar a su hijo perdido, encontrándose poco después por una isla donde aún viven vikingos, marcaron prácticamente mi gusto por este tipo de cuentos, muy frecuentes en la mítica revista Weird Tales.

Finalmente y aunque la película no lo tome en cuenta (en los créditos menciona que su inspiración directa han sido la novela de Poe y de Verne y el poema LAS TIERRAS BALDÍAS de Elliot) hay una gran similitud con otra obra maestra del fantástico: LA BALADA DEL VIEJO MARINERO, la poesía de Samuel Taylor Coleridge que narra una odisea al helado polo sur tan terrorífica como la ya comentada. Ahí también, un anciano marinero cuenta su terrible historia a un joven de un pueblo pesquero quien sorprendido – al igual que los documentalistas de este film – escucha la trágica y sobrenatural trama de la aventura. El libro de Coleridge cuenta con las hermosas y oscuras ilustraciones de Gustave Doré que logran complementar de forma sublime esta gran obra de la literatura universal… y extrañamente, en una de sus viñetas vemos al barco condenado pasar al lado de un grupo de oso polares en los hielos del sur.

LA ORILLA DEL FIN DEL MUNDO aparece ahora en México en DVD bajo el de Arhouse Movies y es de esas pocas oportunidades que tenemos de acceder a obras realmente hermosas y originales. Si tienen la ocasión de adquirir esta versión, háganlo, porque puedo garantizar que es una obra imprescindible para todo amante del buen cine fantástico.

LA ORILLA DEL FIN DEL MUNDO
  • The Forbidden Quest
  • Peter Delpeut 1993
  • Arthouse Movies, DVD

2 comentarios:

carlos dijo...

He visto la pelicula, un deleite sentirse de nuevo niño atento y con sentidos abiertos al relato de un viejo irlandes. La historia logra provocar, con la ayuda de las escenas gelatina en alto contraste, esa atmósfera fantástica de sentirse testigo de un secreto perdido. Muy recomendable, haré lo posible por conseguirla.

1600 Producciones dijo...

Una historia contada por un abuelo, de voz subyugante, un cuento maravilloso para ver a la luz de unos leños una noche de intenso frío.

Acabo de ver este film y me puse a buscar información, realmente hay muy poca. Pero lo bueno es que encontré tu sitio.

Saludos